lunes, 29 de agosto de 2011

DVBIVM LITTERARVM INITIVM

La duda es el origen de la literatura (con permiso de Descartes, quien pensaba que lo era de la sabiduría).

Tengo una duda que me lleva reconcomiendo unos días: no sé por dónde empezar. Tengo dos posibilidades que me atraen sobremanera. Una viene de la entrada anterior. Consiste en un relato fantástico, que va tomando forma lentamente en mi cabeza, y que parte de la idea de los montes que paren ratones. Por otro lado, tengo la opción de novelar la vida de alguien. En este caso hablamos de realidad, que supera con creces la ficción ratonera.

El primer texto podría ser un cuento corto, pero de varias páginas tal y como lo preveo actualmente. Quizá después de varias revisiones acabe resultando más breve. Mis exiguos lectores me agradecerán que no les haga pasar más de tres horas leyendo en la pantalla. Si bien los libros electrónicos acabarán matando el prodigio de Gutenberg, no seré yo quien castigue a mi público. Siento que Shakespeare y Cervantes no son legibles en una pantalla en tanto que precisan del susurro decadente de las ajadas páginas que los contienen.

Yo, como no debo compararme a semejante literatura, me permito el lujo de escribir para el respetable desde mi ordenador. Muy cómodo a la hora de publicar, aunque falto de ese rasgado impreciso de la pluma al hender el papel. El sonido de una estilográfica luchando a sangre contra el vacío me recuerda al zumbido desesperado de una mosca contra el cristal. Al fin ambas caerán derrotadas sin aliento.

A pesar de la poética que emana esta escena, he de volver a mi indecisión. La segunda posibilidad, como he dicho, es novelar (verbo antipático, sí) la vida real de alguien. Tengo el conocimiento de los hechos y el beneplácito de la persona. Por supuesto aprovecharía la coyuntura y añadiría experiencias propias o de terceros así como unas gotas de inventiva. No obstante nuestras vivencias se merecen más que unas páginas. La solución podría ser realizar capítulos cortos. Puede que en un futuro incluso diera para un libro. No sé... pese a que a Candace Bushnell le fue muy bien la idea, no me veo yo escribiendo Sexo en la Misericordia.

Las dos me atraen; las dos me inspiran un profundo respeto. Es hora de enfrentarse al papel en blanco...

3 comentarios:

hombre con capacidad para el suspiro dijo...

Sí, por favor, escríbe, escríbelo!

Anónimo dijo...

Creo que tienes agilidad mental para escribir todo lo que te propongas!
No te dejes nada en el tintero!

Pedro Poyato Martínez dijo...

¡Yo voto por los ratones! Te he añadido a mis favoritos y sé que no me defraudarás. ¡Un abrazo!